Moscas en la cabeza.

Estos días, cada noche, antes de dormir, se cruzan pensamientos por mi cabeza. Pensamientos que usualmente no me dejan dormir tranquilo. Pienso en qué voy a hacer cuando llegue a Noruega, que voy a hacer si no alcanzo a registrarme cuando llegue y me toca pagar un hotel, que va a pasar si me regresan por algún tonto trámite o qué voy a hacer allá si de plano no me hallo con el inglés. Estos pensamientos empiezan a dar vueltas como moscas en mi cabeza y son los culpables de que no pueda dormir tranquilamente.

Trato de tranquilizarme diciendo "lo que tenga que llegar llegará y ya habrá tiempo de ponerle la cara" (una de mis frases favoritas de Harry Potter) y trato de pensar que aunque algo salga mal, también algo aprenderé de la experiencia. Pero las cosas pinta bien, hoy sin saberlo, el cartero mató unas cuantas de mis preocupaciones, aunque no lo supiera, al hacerme entrega del seguro que me cubrirá los 6 meses que dura mi viaje.

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