Haré esto rápido con fines "documentativos". Entiéndase, mi tarea es celosa y no quiere que hoy le dedique mucho tiempo a este blog. Así que sólo dejo la foto de los avances:
Medio kilo menos que la vez pasada. Que bien, porque estos días han sido mortales.
Como les comentaba en una entrada pasada , hay un juego que nos hizo reir bastante a mí y a mis amigos en el último viaje a la playa. No tiene nombre oficial, pero la mejor aproximación que se me ocurre sería teléfono descompuesto en papel. La cosa empieza así: Todo mundo tiene una mitad de hoja de papel y escribe en ella una oración (sujeto, y predicado), luego pasa la hoja, a su derecha, y el siguiente dibuja algo que represente esa frase. Una vez hecho el dibujo, dobla el papel de manera que no se vea la frase inicial y vuelve a pasar la hoja. Al recibir la nueva hoja, que solo contiene un dibujo, se escribe una oración que describa ese dibujo. Luego se dobla el papel de manera que sólo se vea la nueva frase y ya no el dibujo. El siguiente ve la frase, pero no el dibujo anterior, y de nuevo trata de dibujar algo que describa la frase. Así se sigue, frase, oración, frase, oración, etc... hasta que se acaba la hoja, o es demasiado evidente que una hoja ya había pasado por t...
Marta sostenía el control en la mano. -¿Estás seguro de esto?-Le preguntó a su profesor, que no tenía más que unos meses de edad más que ella, de 35 años. -¿Estás teniendo dudas, justo ahora? ¡Marta! ¡Los códigos dejaran de funcionar en un minuto! -¡Estamos hablando de cientos de millones de personas que pueden morir! -¿Incluídas tú, Marta?-Dijo el profesor, levantando sus gafas desde la pantalla del comunicador. -¡No me importa lo que me pase a mí! ¡Pero a todos los demás! ¡Debe haber incluso niños todavía! Tal vez sea mejor esperar un par de años... Un poco más de investigación... -¡MARTA! Marta tragó saliva. Este era el momento decisivo para la humanidad. Este momento lo cambiaría todo. Podría salir horriblemente mal, o podría ser una heroína. Una apuesta a ciegas. -Fusión.-Dijo Marta, y apretó el botón. A continuación, oscuridad, vacío.
Clara estaba sentada con sus dos hijas en el área asignada, esperando la partida, era un día soleado. De no tener que partir, Clara estaría organizando un picnic en vez de memorizando el mensaje clase A que le había tocado. "Para Joanna Trisk en 39. Fili Trisk ha fallecido, intentó la osadía sin éxito. De Pamela, una amiga". -Mamá, ¿qué dice?-Le preguntó la hija más pequeña, de 4 años, Ceres. -Una boda.-Mintió.- Nada que te tenga que estar interesando. -¡Exacto Ceres! ¡No debes de tratar de espiar los mensajes de los demás!-Dijo la hija mayor, Zana.-¿Falta mucho mamá? -No Zana, unos 10 minutos y estaremos con tu padre.-Algo empezó a oler mal.-¿Alguna de ustedes necesita ir al baño? Porque ya saben la regla, nada de comida antes de viajar. Las niñas negaron con la cabeza. -¡Mamá! ¡Mira! ¡Humo!-Dijo Ceres. -¡Sssh! ¡Tenemos que guardar silencio! Clara volteó para donde estaba señalando Ceres. En efecto, humo rojo. ¿Era un simulacro? No, no podía serlo, no había...
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